Oxu› Dəftər 5› Qonağın Mustafa (əleyhissalam)ın evinə qayıtmasının səbəbi, həmin vaxt Mustafa (səlləllahu əleyhi və səlləm) onun çirkli yastığını öz əlləri ilə yuyurdu və onun xəcalət çəkməsi, paltarını cırması və özünə və səadətinə ağlaması› Beyt 140
M5:140 — سوز مهر و گریهٔ ابر جهان / چون همی دارد جهان را خوشدهان،
M5:140
Məna · به زبانِ تو — Sənin dilin · AI
Así como el calor del sol y la lluvia de las nubes se combinan para hacer que el mundo físico sea fértil y agradable, el alma también necesita una combinación de ardor espiritual y lágrimas de anhelo para volverse espiritualmente viva y fructífera.
Rumi establece una analogía fundamental entre el mundo natural y la vida interior. El mundo físico, dice, prospera gracias a dos fuerzas aparentemente opuestas: el «ardor» o calor del sol (mehr) y el «llanto» o lluvia de las nubes. Sin esta combinación de calor y humedad, la tierra sería estéril. Este equilibrio es lo que mantiene al mundo «con dulce boca» (khosh-dahān), una imagen que evoca la frescura de la vegetación, el sabor de los frutos y una sensación general de vitalidad y placer.
En los versos siguientes, Rumi aplica inmediatamente esta lección al buscador espiritual. Así como el mundo necesita el sol y la lluvia, el alma necesita su propio calor y humedad. El «sol del intelecto» (o del corazón) debe mantenerse en un estado de ardor (suz) —un anhelo ferviente y apasionado por lo Divino— mientras que los «ojos del alma» deben, como las nubes, derramar lágrimas de anhelo, arrepentimiento y amor. Este llanto no es un signo de desesperación, sino una condición necesaria para el crecimiento espiritual, al igual que la lluvia es necesaria para que un jardín florezca.
Este principio es central en el sufismo: el camino espiritual no es meramente un ejercicio intelectual, sino un proceso profundamente emocional que requiere tanto el fuego del amor (ʿishq) como el agua de la humildad y el anhelo, expresada a través de las lágrimas. La combinación de estos dos elementos purifica el alma y la hace receptiva a la gracia divina, permitiéndole dar frutos espirituales.
- مهر
- Una palabra persa con un doble significado crucial aquí: 'el sol' y 'amor' o 'afecto'. Rumi juega con ambos sentidos, sugiriendo que el calor que nutre al mundo es tanto físico (solar) como metafísico (amor divino).
- سوز
- Literalmente 'quemazón', 'ardor'. En el contexto sufí, se refiere a un intenso anhelo, una pasión ardiente o un dolor del corazón que consume al buscador en su deseo por Dios. Es un fuego interior considerado esencial para la purificación espiritual.
- خوشدهان
- Literalmente 'de boca dulce' o 'de boca agradable'. Se usa para describir algo que tiene un sabor agradable, es fresco o placentero. Aquí, Rumi lo aplica poéticamente a todo el mundo para evocar una imagen de fertilidad, vitalidad y deleite sensorial.
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